domingo, 17 de febrero de 2008

Problemas y conflictos en el equipo.

Como jefe, seguro que sabe que, por experto que sea en el trato con personas difíciles, no es posible evitar los conflictos entre personas.

Los conflictos del equipo le conciernen aunque no forme parte de ellos. Es más, un problema así podría entorpecer el trabajo de todos y suponer una importante pérdida de tiempo.

Para prevenir posibles conflictos entre personas, se recomienda:
-Asegúrese de que todos realicen un trabajo que les resulte agradable y se ajuste a su formación.

-De un trato cordial a los empleados y hágales saber que pueden hablar contigo si tienen un problema.

-Compruebe que estén motivados.

-Procure que los miembros de su equipo conozcan el objetivo de su puesto y del conjunto del equipo.

-Si un miembro del equipo está estresado, haga lo posible para ayudarle a relajarse.

Pero si a pesar de todo se produce un conflicto, lo mejor es:
-Mantenga una conversación distendida e informal sobre el asunto con los empleados implicados; busque un momento en el que nadie tenga prisa.

-Deje claro desde el principio que su trabajo consiste en ayudar al equipo a cumplir sus objetivos con la mayor eficacia posible.

-Pregúnteles si le aceptan como mediador y defiende su convicción de que hablando llegarán a un entendimiento, pero pídales que se comprometan a aceptar su decisión en el caso de que no lleguen a un acuerdo.

-Intervenga lo menos posible en la conversación. A ser posible sólo para recordarles las reglas.

-No permita que la reunión termine sin que lleguen a un acuerdo.

Como reglas generales:
- Abordar el problema tan pronto como se haya producido.
- Ser concreto. No ir contra la persona, sino contra la actitud.
- Dejar responsable a la persona.
- Evitarlos o acomodarse no resuelve el problema.
- No forzar a que haya un perdedor ó un ganador.
- Comprometerse y colaborar, buscando consenso y compromiso.
- Buscar la solución “Yo gano, tú ganas”
- Analizar las causas y su explicación.
- Escuchar a las partes.
- Ver posibles soluciones y valorar las consecuencias de cada alternativa.
- Explicar decisiones ingratas, debemos ponernos en el lugar del otro.

Me gustaría que contarais alguna experiencia vuestra en relación a este tema, describiendo el problema, que soluciones adoptasteis y que resultados se obtuvieron.

lunes, 4 de febrero de 2008

Dirección de equipos de alto rendimiento.

Si lo que tenemos que hacer es dirigir a un equipo compuesto de empleados de alta capacidad, que son competentes y de fidelidad probada, la formula de “gestionar mandando” no sirve.

Lo primero que debemos hacer es comprobar si somos “buenos jefes”, porque si no lo somos, tendremos que aprender, ya que unos nacen y otros tenemos que aplicarnos.

Y ¿cómo saber si somos buenos jefes?

Comprobando si tenemos las siguientes cualidades

- Damos resultados y conseguimos objetivos.
- Nos enfocamos a la realización del trabajo.
- Se cumplen las metas definidas.
- Tenemos aptitudes: Intelectuales, de relación y técnicas.
- Tenemos cualidades técnicas, las que nos permiten desempeñar el puesto de modo correcto, conociendo como hay que hacer las cosas.
- Y cualidades conceptuales, aquellas que nos proporcionan una visión global del negocio.
- Y por último, las cualidades personales, que nos facilitan las relaciones con los miembros del equipo. Debemos mantener el equilibrio entre tareas técnicas y el factor humano.

Si ya las tenemos, muy bien, sino, tendremos que empezar a aprenderlas y ponerlas en práctica. Ya que, “saber sin hacer, es no saber”.

Ya tenemos el primer paso. El siguiente paso será que hacer con el equipo. Así pues, las funciones que tenemos que realizar en nuestra calidad de “Lider” y no de “jefe” del equipo son:
- Fijar metas y planificar las acciones
- Proporcionar retroalimentación de información.
- Organizar a las personas y procesos claves.
- Dirigir, dar instrucciones y órdenes.
- Solucionar problemas, tanto técnicos como de relación.
- Controlar y proporcionar reconocimiento.

Podemos hacer caso a las “reglas de oro” que algunos expertos recomiendan:
- No hacer, hacer que otros hagan.
- Delegar, informar y participar.
- Motivar al personal.
- Capacidad de relación.
- Sentido de la realidad.

Las reglas parecen buenas, pero ¿cómo motivamos al personal?

Las personas trabajamos más y mejor si tenemos factores que nos motivan, si se cuenta con nuestra opinión o si se dan las responsabilidades que somos capaces de aceptar o que deseamos, estaremos más motivados.

Así tenemos tareas que son más motivantes, como aquellas que no son rutinarias, las de mayor peso en las estrategias de la organización, las que disfrutan de mayor autonomía, las que requieran mayor aporte de ideas o decisiones, las que faciliten una mayor identificación con la tarea y las que faciliten un conocimiento de la importancia de la calidad en el trabajo.

Pero debemos tener en cuenta también los aspectos motivacionales como conocer las escala de valores de cada empleado, definir que se espera de él, que las metas propuestas sean alcanzables y medibles, que las tareas estén en línea con las expectativas del empleado, que el sistema de recompensa sea justo y equitativo, que el sistema retributivo este en función con el desempeño y que el sistema de recompensas este relacionado con su rendimiento.

Conoceremos a un equipo de alto rendimiento si esté tiene un objetivo definido, una buena relación y comunicación, una gran flexibilidad, se les da reconocimiento y aprecio y tienen una moral alta.

Con ello conseguimos la suma de múltiples experiencias, que el trabajo pueda dividirse entre todos sus miembros, que el grupo genere muchas ideas que a su vez crean otras nuevas y por tanto el grupo obtiene más información. El conocimiento de los problemas es mayor y la implicación produce más motivación.

Para terminar, mencionar algunas consideraciones importantes sobre el mando.
- No se puede mandar algo que no vaya a ser bien aceptado.
- Utilizar procedimientos para dar órdenes.
- No dar excesivas familiaridades.
- No elogiar o llamar la atención muchas veces a una persona en público.
- Oír a todas las partes implicadas en un conflicto antes de tomar una decisión.
- Aceptar sugerencias.
- Hacer participar al grupo en la toma de decisiones.
- Dar “un golpe en la mesa” para evitar que una situación mala vaya a más.
- Tener el voto de calidad en las discusiones de grupo.
- Crear el grupo y respetar sus reglas de juego.

Espero que algo de esto os sirva.
Hasta pronto.