Si lo que tenemos que hacer es dirigir a un equipo compuesto de empleados de alta capacidad, que son competentes y de fidelidad probada, la formula de “gestionar mandando” no sirve.
Lo primero que debemos hacer es comprobar si somos “buenos jefes”, porque si no lo somos, tendremos que aprender, ya que unos nacen y otros tenemos que aplicarnos.
Y ¿cómo saber si somos buenos jefes?
Comprobando si tenemos las siguientes cualidades
- Damos resultados y conseguimos objetivos.
- Nos enfocamos a la realización del trabajo.
- Se cumplen las metas definidas.
- Tenemos aptitudes: Intelectuales, de relación y técnicas.
- Tenemos cualidades técnicas, las que nos permiten desempeñar el puesto de modo correcto, conociendo como hay que hacer las cosas.
- Y cualidades conceptuales, aquellas que nos proporcionan una visión global del negocio.
- Y por último, las cualidades personales, que nos facilitan las relaciones con los miembros del equipo. Debemos mantener el equilibrio entre tareas técnicas y el factor humano.
Si ya las tenemos, muy bien, sino, tendremos que empezar a aprenderlas y ponerlas en práctica. Ya que, “saber sin hacer, es no saber”.
Ya tenemos el primer paso. El siguiente paso será que hacer con el equipo. Así pues, las funciones que tenemos que realizar en nuestra calidad de “Lider” y no de “jefe” del equipo son:
- Fijar metas y planificar las acciones
- Proporcionar retroalimentación de información.
- Organizar a las personas y procesos claves.
- Dirigir, dar instrucciones y órdenes.
- Solucionar problemas, tanto técnicos como de relación.
- Controlar y proporcionar reconocimiento.
Podemos hacer caso a las “reglas de oro” que algunos expertos recomiendan:
- No hacer, hacer que otros hagan.
- Delegar, informar y participar.
- Motivar al personal.
- Capacidad de relación.
- Sentido de la realidad.
Las reglas parecen buenas, pero ¿cómo motivamos al personal?
Las personas trabajamos más y mejor si tenemos factores que nos motivan, si se cuenta con nuestra opinión o si se dan las responsabilidades que somos capaces de aceptar o que deseamos, estaremos más motivados.
Así tenemos tareas que son más motivantes, como aquellas que no son rutinarias, las de mayor peso en las estrategias de la organización, las que disfrutan de mayor autonomía, las que requieran mayor aporte de ideas o decisiones, las que faciliten una mayor identificación con la tarea y las que faciliten un conocimiento de la importancia de la calidad en el trabajo.
Pero debemos tener en cuenta también los aspectos motivacionales como conocer las escala de valores de cada empleado, definir que se espera de él, que las metas propuestas sean alcanzables y medibles, que las tareas estén en línea con las expectativas del empleado, que el sistema de recompensa sea justo y equitativo, que el sistema retributivo este en función con el desempeño y que el sistema de recompensas este relacionado con su rendimiento.
Conoceremos a un equipo de alto rendimiento si esté tiene un objetivo definido, una buena relación y comunicación, una gran flexibilidad, se les da reconocimiento y aprecio y tienen una moral alta.
Con ello conseguimos la suma de múltiples experiencias, que el trabajo pueda dividirse entre todos sus miembros, que el grupo genere muchas ideas que a su vez crean otras nuevas y por tanto el grupo obtiene más información. El conocimiento de los problemas es mayor y la implicación produce más motivación.
Para terminar, mencionar algunas consideraciones importantes sobre el mando.
- No se puede mandar algo que no vaya a ser bien aceptado.
- Utilizar procedimientos para dar órdenes.
- No dar excesivas familiaridades.
- No elogiar o llamar la atención muchas veces a una persona en público.
- Oír a todas las partes implicadas en un conflicto antes de tomar una decisión.
- Aceptar sugerencias.
- Hacer participar al grupo en la toma de decisiones.
- Dar “un golpe en la mesa” para evitar que una situación mala vaya a más.
- Tener el voto de calidad en las discusiones de grupo.
- Crear el grupo y respetar sus reglas de juego.
Espero que algo de esto os sirva.
Hasta pronto.
lunes, 4 de febrero de 2008
Dirección de equipos de alto rendimiento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario