jueves, 8 de mayo de 2008

Liderazgo y trabajo en equipo.

Definición de liderazgo.

Podemos definir liderazgo y trabajo en equipo como: “Trabajar con el equipo para alcanzar las metas personales y las de la organización”.

¿Que es lo que queremos todos los jefes?, pues que el personal haga su trabajo lo mejor posible, y a ser posible divirtiéndose.
Al jefe se le da obediencia y silencio, pero creatividad y entusiasmo son patrimonio de la motivación, y esto solo lo conseguiremos siendo un buen líder.

“El clima laboral del equipo es la madre de todos los impactos.”

El 70% de las personas que abandonan una empresa lo hacen por la mala relación con su jefe o con el entorno de trabajo y solamente el 30% restante lo hace por cuestiones económicas.

El líder debe mantener el equilibrio entre las tareas estrictamente técnicas y las relacionadas con el factor humano. Ambos tipos son fundamentales para dirigir un equipo de personas.


Cualidades de un líder.

Las principales cualidades de un líder son sus conocimientos y aptitudes. Los conocimientos se deben adquirir mediante el estudio y la preparación y las aptitudes pueden ser innatas a la persona, pero en caso de no ser así, también debemos aprenderlas.

Debemos tener los conocimientos técnicos e intelectuales necesarios en función del trabajo a realizar que nos permitan desempeñar el puesto de modo correcto, conociendo como hay que hacer las cosas.

Saber manejar las relaciones interpersonales, de tal forma que faciliten las relaciones con los miembros del equipo para conseguir que se haga el trabajo, pero cooperando, no obligando.

Un buen líder debe suscitar atención entre sus compañeros y sirve de referencia para la conducta del equipo, tiene una manera de estar, una presencia, al mismo tiempo que se interesa por las personas y por su situación laboral y personal.

El líder debe armonizar al equipo, limando asperezas, malentendidos y logrando unidad para una actividad eficaz.

Aptitudes Intelectuales, debe ser capaz de aprender y de transmitir ideas, con lo cual debe de tener facilidad de comunicación, utilizando los medios oportunos en cada momento.

Las aptitudes de relación son de lo más importante para la dirección de un equipo, hay que tener carisma, es decir, habilidad para influir o atraer a otras personas.

Debe tener capacidad de dialogo y persuasión. Saber ordenar sin acritud ni tensión, como algo natural, aunque debe ser capaz de mostrar autoridad cuando hace falta.

Ser flexible, abierto a opiniones contrarias y críticas. No depender de la aprobación de los demás para actuar.

No tener exceso de autoconfianza hace que no escuchemos otras opiniones, y debemos conocer nuestras limitaciones para así respetar nuestra velocidad máxima, con el fin de “no calentar el motor”.

Saber cuando hay que priorizar la reflexión antes que actuar por impulsos. No ser un directivo “turbo”, es decir, mucha acción y pocas ideas. Hay que reflexionar y estudiar detenidamente los pros y contras de cada acción.

Cuando nos emocionamos no podemos pensar, pero en cambio, la pasión estimula los pensamientos.

Debemos aprender de las críticas de los demás, por lo tanto tenemos que estar dispuestos a escuchar, y por supuesto “no matar al mensajero”.


Funciones del líder.


¿Cuales deben ser las funciones del líder?

Las principales son conseguir objetivos y resultados.

Debe conocer el entorno y la realidad de la empresa, tener una visión global del negocio, lo que es fundamental para tener una idea general de donde va a desarrollar su trabajo a fin de desarrollarlo de la manera que mejor convenga a la misma. Deberá desarrollar una estrategia de empresa de acuerdo a las necesidades de esta y adaptar los medios humanos y materiales a dicha estrategia.

Una de las principales funciones es la de tomar decisiones y ejecutarlas, para ello será necesario conocer la mayor información posible de la organización.

Conocer la organización en su conjunto. Como funciona, sus detalles.

Formación del equipo de trabajo, los equipos no surgen solos, hay que crearlos y saber dotarlos de un buen clima en el equipo.

Escoger bien a los colaboradores/empleados, aunque si bien esto es fundamental, muchas de las veces éstos nos vienen impuestos, en cuyo caso habrá que integrar en el grupo según sus características, y en el caso de que alguno de ellos nos vaya a incordiar más que a aportar, deberemos prescindir de ellos aún a costa de no recibir un sustituto.

Hay que saber impulsar al equipo aunque se reciban críticas, favoreciendo la creatividad.

Evitar la dispersión de voluntades, no podemos dejar que cada uno haga lo que mejor crea o más le guste, para ello hay que cohesionar al equipo, y limar enfrentamientos entre sus miembros, pues estos siempre aparecen.

Pactar con el empleado la calidad, cantidad y plazo para realizar un trabajo, negociar cualquier desviación y estudiar las causas.

Supervisar los plazos de ejecución, premiando o sancionando a nivel emocional más que material.

Hay que negociar, influir y persuadir más que mandar, consultando determinadas decisiones.

No actuar en caliente. Primero reflexionar y luego actuar.

Saber introducir cambios, cuando estos son necesarios con objeto de adaptarse a la realidad y saber aunar al equipo alrededor de los objetivos.

Debemos anunciar premios, cosa fácil y agradable, y también castigos, tema menos agradable y difícil, además de utilizarlos cuando sea apropiado, tanto los premios como las sanciones, en ambos casos de manera justa y objetiva.

Saber apoyar y premiar conductas positivas, dando información para valorar el propio trabajo.

Cuando hay problemas, imponer la serenidad y la reflexión, evitar culpabilizaciones y asumir las responsabilidades. Cuando van mal las cosas, hay que imponer serenidad y reflexión.

Interesarse por los empleados a nivel personal y ayudarles cuando sea posible. Recordar los nombres de todos, interesarse por todos.

Tener cierto distanciamiento afectivo con los empleados. No somos sus amigos, somos sus jefes y debemos ayudarlos para conseguir alcanzar los objetivos, por lo que en algunas ocasiones debemos poner a cada uno en su sitio, pero de forma cordial.

Representar al grupo frente a los directivos.

Cuidar las relaciones jerárquicas, proporcionar información a los jefes y demostrarles lealtad.

Podemos dividir las funciones del líder en dos grupos: funciones de gestión y de ejecución.

Las funciones de gestión son:
Planificar: Definición de objetivos (cualitativos y cuantitativos)
Organizar: Distribuir recursos a las actividades y tareas.
Dirigir: Impartir ordenes, estar pendiente del día a día.

Las funciones de ejecución son:
Hacer las cosas (control).
Obtener resultados (medir los resultados).
· Fijar metas.
· Solucionar problemas.
· Controlar y proporcionar reconocimiento.
· Comunicar: Proporcionar retroalimentación de la información.


Requerimientos para ejercer el liderazgo.

Aparte de las cualidades y funciones que debe realizar un líder, hay una serie de requerimientos personales que debe cumplir para ejercer de forma eficaz el liderazgo, estos son:

· Auto-confianza. Es decir confiar en uno mismo, pues de lo contrario quien va a confiar en nosotros si no lo hacemos nosotros mismos.

· Aceptar las propias limitaciones. Hay que ser consciente de lo que podemos y no podemos hacer, ya que sino nos comprometeremos con actividades y tareas que no podremos cumplir.

· Contener y aplazar la acción. Hay que pensar dos veces las cuestiones importantes antes de entrar en acción, con el fin de evitar sorpresas cuando nos hayamos comprometido formalmente.

· Racionalmente apasionado. Es decir, ni poco ni mucho, nos debe apasionar nuestro trabajo pero en su justa medida.

· Generoso en el fracaso. Si alguien fracasa o lo hace mal, habrá que estudiar que es lo que hemos hecho mal y dar una segunda oportunidad.


Reglas de Oro.

Motivar al personal, y no solo con dinero. Si no tendríamos que estar vigilando continuamente. Por ello debemos procurar que los empleados participen en la planificación y decisiones, debemos informarles todo lo posible y por supuesto, delegarles funciones, según sus habilidades y conocimientos.

No hacer. Hacer que otros hagan. Quiere decir que no debemos hacer el trabajo de los demás, debemos controlar y dirigir para que los demás hagan su trabajo.

Capacidad de relación. El saber manejar las relaciones con el resto de personas, tanto internas como internas, es fundamental para el buen funcionamiento de los equipos y la consecución de resultados, es decir “tener don de gentes”.

Sentido de la realidad. Hay que pensar y actuar con los pies en el suelo, no dejarnos llevar por nuestra imaginación.


Consideraciones sobre el mando.

A la hora de mandar, hay que tener en cuenta algunas cuestiones, como son:

No se puede mandar algo que no vaya a ser bien aceptado.

Utilizar procedimientos para dar órdenes (de palabra, por escrito, normas).

No dar excesivas familiaridades (ya se sabe del dicho de que das la mano y se toman el pie).

No elogiar o llamar la atención muchas veces a una persona en público. Llamar la atención casi siempre debe hacerse en privado.

Oír a todas las partes implicadas en un conflicto antes de tomar una decisión, ya que cada uno contará su propia versión.

Aceptar sugerencias, es decir saber escuchar.

Hacer participar al grupo en la toma de decisiones.

En las reuniones, debemos procurar que las personas participen en ellas, para lo cual podemos valernos de formular preguntas para conocer sus opiniones.

Tenemos que controlar las situaciones “difíciles”, y para ello deberemos dar “un golpe en la mesa” para evitar que una situación mala vaya a más.

Tener el voto de calidad en las reuniones o discusiones de grupo, así, cuando no hay una posición clara imponer la nuestra.

Importante para que un grupo funcione como un equipo es definir las reglas de juego, respetando siempre las reglas, no unas veces si y otras no, ya que entonces se pierde la credibilidad.


Resumen.

Las cualidades que no tengamos para liderar equipos debemos aprenderlas.

Cada uno que ponga en práctica las cualidades que no tenga.

Poner en práctica parte de lo aprendido, ya que todo será imposible llevarlo a la práctica al mismo tiempo.

“Saber sin hacer no es saber.”

Como lideres, debemos saber las funciones que debemos hacer, porque no tenemos que hacer nosotros las tareas de nuestros colaboradores, sino hacer que otros hagan.

Y por supuesto, debemos motivar al personal con todos los recursos a nuestro alcance, partiendo de la implicación, la comunicación y el reconocimiento.