Los directivos y gerentes están constantemente sometidos a presión, ya que deben de realizar las siguientes actividades:
- Control de los acontecimientos.
- Tomar decisiones e iniciativas.
- Deben satisfacer las sus organizaciones.
- Alcanzar las expectativas de sus clientes.
- Mirar por los intereses de sus colaboradores.
Todo ello teniendo en cuenta:
- Normas y reglamentos formales e informales.
- Que la manera de trabajar viene determinada por antecedentes y circunstancias que están fuera de su control.
Dentro de este marco, si queremos que nuestra gestión sea exitosa, deberemos mantener el equilibrio en lo que se refiere a los siguientes puntos:
- Diversión, por el puro placer de administrar.
- Resultados, tanto para la organización como personales.
- Capacidad de logro para alcanzar una posición donde se cuente con los recursos y relaciones necesarias para tener éxito.
- Orientación de las actividades de forma correcta para alcanzar las metas y objetivos.
Deberemos formularnos las siguientes preguntas:
¿Me divierto y disfruto con mi trabajo?
¿Obtengo resultados apropiados?
¿Me dirijo hacia una posición donde me divierta y obtenga resultados en el futuro?
¿Las actividades desarrolladas nos ayudarán a alcanzar las metas y objetivos?
¿Están equilibradas estas áreas?
¿Qué cambios debo hacer para mejorar este equilibrio?
Debemos procurar evaluar con regularidad dicho equilibrio, recurriendo a un amigo o asesor de confianza, centrándonos en el área que necesite una mayor atención.
Extraido del Libro "Cómo administrar con éxito" de Bill Scott y Sven Söderberg
martes, 9 de diciembre de 2008
Cómo administrar con éxito.
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